La transformación de los patrones tradicionales de producción y consumo de energía es ya una realidad. Y uno de los aspectos fundamentales de esta evolución es la aparición de pequeñas instalaciones de producción descentralizada de energía eléctrica vinculadas a los puntos donde ésta es consumida.

Nuestro territorio posee las condiciones idóneas para la instalación de sistemas de autoconsumo en los hogares, empresas y administraciones públicas.

La progresiva incorporación y generalización de las instalaciones de autoconsumo en nuestros hogares, empresas e instituciones, va a comportar, a medio y largo plazo, un cambio de paradigma en la concepción de la cadena de producción, transporte, distribución y consumo de energía eléctrica, al ejercer el propio consumidor todas estas funciones de forma única e integrada.

Hasta tal extremo resulta clave el papel de este nuevo actor que la Comisión Europea ya ha empezado a referirse al mismo como una figura con entidad propia, de tal forma que los productores-consumidores de energía van a ser denominados en adelante “Prosumidores”.

La propia Comisión Europea destaca explícitamente las ventajas de las instalaciones de autoconsumo en su paquete de medidas energéticas presentado en diciembre de 2016, conocido como “Winter Package”.

Tratamiento de las instalaciones de autoconsumo en el Winter Package

¿Cuál es el papel de las tecnologías inteligentes en la transición hacia la energía limpia?

Los consumidores son los impulsores de esta transición energética. Las nuevas tecnologías como las redes inteligentes, los hogares inteligentes, la creciente competitividad de la tecnología solar fotovoltaica sobre cubierta y las soluciones de almacenamiento con baterías hacen posible que los consumidores de energía se conviertan en actores activos en el mercado.

La nueva Directiva permitirá a los consumidores autoconsumir las energías renovables sin enfrentarse a restricciones indebidas y asegurará que sean remunerados por la energía que venden a la red.

¿Cuáles son los beneficios para los consumidores?

Los precios de la tecnología solar y eólica han disminuido respectivamente en un 80% y 30-40% entre 2009 y 2015. Esta reducción de costes permite a los consumidores producir cada vez más su propia energía renovable. Con la nueva Directiva los consumidores se beneficiarán de mayores derechos a:

  • Producir su propia electricidad y verter cualquier excedente a la red.
  • Organizarse en comunidades para generar, consumir, almacenar y vender energía renovable.
  • Dejar de comprar energía si pueden lograr mejores prestaciones energéticas por sí mismos.

Por ello, estas instalaciones constituyen un verdadero hito en la evolución hacia un nuevo modelo energético donde el principio de democratización de la energía está llamado a jugar un papel determinante.

Nuestro territorio posee las condiciones idóneas para la instalación de sistemas de autoconsumo en los hogares, empresas y administraciones públicas.

El autoconsumo, especialmente a partir de energía solar fotovoltaica, puede convertirse en una de las principales alternativas para aumentar la participación de las energías renovables en la próxima década, por lo que constituye una pieza clave en la nueva política energética de la Unión Europea.

Igualmente, la pronunciada reducción de costes de estas instalaciones en los últimos años ha logrado que alcancen su umbral de rentabilidad, por lo que los costes de producción son ya competitivos con los de la compra de energía de la red, lo que ha dado lugar a la introducción del concepto de “paridad con la red”.

Estos motivos justifican sobradamente que todas las administraciones públicas deban impulsar de forma decida y sin fisuras el desarrollo de esta tecnología, cada una en su respectivo ámbito de actuación, ya que su potencial de contribución a la consecución de los objetivos europeos establecidos para el año 2020 resulta incuestionable.

Bajo estas premisas se concibe la plataforma web de información y difusión “Autoconsumo al detalle”.

Las administraciones públicas deben impulsar de forma decidida y sin fisuras el desarrollo de esta tecnología por su papel fundamental para lograr los objetivos de 2020.

El autoconsumo, como modalidad de producción de energía eléctrica, combina las ventajas de los sistemas generación distribuida con las relacionadas con aspectos medioambientales, sociales y de generación de empleo, al basarse generalmente en el aprovechamiento de fuentes energéticas renovables.

Además, desde la óptica económica, la producción de energía eléctrica para consumo propio conlleva un ahorro en la factura eléctrica de los usuarios, tanto en los ámbitos residencial y público como en las PYME’s, a las que el modelo de autoconsumo emergente abre nuevas oportunidades de contención de los costes energéticos y, por tanto, de mejora de su competitividad.

Por otro lado, estas instalaciones disminuyen las pérdidas energéticas en las redes de transporte y distribución y contribuyen a reducir los picos de demanda, con el consecuente ahorro de inversiones en futuros desarrollos de la red.

Desde el año 2015, España cuenta con un marco regulatorio, establecido en el Real Decreto 900/2015, que contempla y da cobertura legal a esta modalidad de generación eléctrica. Si bien dicho marco no es el óptimo y puede ser susceptible de mejora en determinados aspectos técnicos, administrativos y económicos, constituye un punto de partida inicial que posibilita la puesta en servicio de estas instalaciones con unos parámetros de rentabilidad mínimamente aceptables para determinadas tipologías de usuarios.

EnerAgen, además de proponer mejoras normativas a futuro que permitan incrementar la penetración de esta tecnología en el mercado, considera que el autoconsumo debe ser ya promovido y potenciado como una opción de presente, para así lograr su introducción y generalización en todos los sectores económicos, por lo que se desea transmitir un mensaje positivo y de optimismo con respecto a la evolución de esta tecnología.

Es esencial trasladar a la sociedad un mensaje claro; el autoconsumo es posible y es una opción de presente.

Finalmente, desde EnerAgen también se quiere reivindicar el papel del autoconsumo como motor del sector empresarial de las energías renovables, muy afectado por los cambios retributivos que se produjeron hace unos años y que en la práctica implicaron una parada casi total en su actividad. Con el autoconsumo se puede retomar el dinamismo de estas empresas, las cuales poseen una elevada componente de innovación tecnológica y una marcada, a la vez que demostrada, capacidad de generación y mantenimiento de empleo.

Por todo lo indicado, el autoconsumo, como sistema de generación autóctono, distribuido y democrático, está llamado a ser, sin lugar a dudas, la alternativa más inmediata para que los consumidores vuelvan a generar confianza con respecto a las energías renovables.

El autoconsumo se erige como pieza fundamental para poder avanzar hacia un modelo de generación distribuida, basado en fuentes de energía renovables.