¿Qué es el autoconsumo? – Auto Consumo al Detalle – ENERAGEN

Se entiende por autoconsumo de energía eléctrica la producción de electricidad para el consumo propio

Las instalaciones de autoconsumo pueden ser aisladas (sin conexión física a la red) o conectadas a la red.

En las instalaciones aisladas, al no haber conexión física con la red, todo el consumo eléctrico ha de ser abastecido con la instalación de generación, mientras que en las conectadas a la red, lo que se pretende es abastecer una parte del consumo eléctrico y, por tanto, adquirir menor cantidad de electricidad de la misma, minorando la factura eléctrica.

Por tanto, las instalaciones aisladas se encuentran fuera del Sistema Eléctrico, mientras que las conectadas a red sí pertenecen al Sistema Eléctrico.

 

La información contenida en esta página web se centra en las instalaciones de autoconsumo conectadas a la red eléctrica.

La Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico, en su artículo 9, define el autoconsumo como el consumo por parte de uno o varios consumidores de energía eléctrica proveniente de instalaciones de producción próximas a las de consumo y asociadas a los mismos.

Se considerarán instalaciones de producción próximas a las de consumo y asociadas a las mismas aquellas instalaciones destinadas a generar energía eléctrica para suministrar a uno o más consumidores acogidos a cualquiera de las modalidades de autoconsumo en las que se cumpla alguna de las siguientes condiciones:

  1. Estén conectadas a la red interior de los consumidores asociados o estén unidas a estos a través de líneas directas.
  2. Estén conectadas a cualquiera de las redes de baja tensión derivadas del mismo centro de transformación.
  3. Se encuentren conectados, tanto la generación como los consumos, en baja tensión u una distancia entre ellos inferior a 500 metros, medida en su proyección ortogonal.
  4. Estén ubicados, tanto la generación como los consumos, en una misma referencia catastral según sus primeros 14 dígitos, a excepción de Navarra y el País Vasco, que se regirán según lo establecido en la disposición adicional vigésima del Real Decreto 413/2014, de 6 de junio.

La generación de energía eléctrica tradicional del Sistema Eléctrico se caracteriza por seguir un esquema de generación centralizada, unidireccional y con pocas medidas de control sobre la actuación de la demanda. Actualmente, existen soluciones que permiten un cambio de este modelo hacia otro de generación de electricidad distribuida, donde cualquier consumidor puede generar su propia energía eléctrica, producida mayoritariamente con instalaciones de pequeña potencia y mediante la utilización de fuentes renovables locales.

De esta forma, con las instalaciones de autoconsumo se puede cubrir total o parcialmente el consumo de energía eléctrica de la vivienda, edificio o centro consumidor mediante un sistema de generación propio. Cuando el sistema de generación no produce lo suficiente se puede seguir consumiendo electricidad a través de la red eléctrica y, en determinados casos, cuando la producción sea superior a la demanda, es posible verter el excedente a la red, vendiéndola o compensándola en términos económicos con la comprada de la red; e incluso agrupándose varios consumidores para autoconsumir electricidad de una misma instalación de generación, de forma que se optimice la producción de ésta. También es posible la incorporación de elementos acumuladores (baterías) que permiten almacenar la sobre-producción de energía y aprovecharla en momentos en que la generación no sea suficiente.

El autoconsumo y la generación distribuida presentan distintas ventajas, tanto para el consumidor como para el Sistema Eléctrico, entre las que destacan:

  • Permite obtener un ahorro energético y económico al consumidor, durante toda la vida de la instalación, con una pequeña inversión inicial. La instalación debe dimensionarse, en principio, en base a la demanda horaria de energía eléctrica.

  • No requiere de primas para su rentabilidad económica.

  • El autoconsumo de energía eléctrica, al producirse en el lugar en que se genera, reduce las pérdidas asociadas al transporte y distribución de electricidad por la red. Contribuye también a reducir saturaciones en la red de distribución y al aplanamiento de la curva de demanda eléctrica, lo que contribuye a abaratar el precio de la electricidad en el mercado.

  • Contribuye a la seguridad y la garantía de suministro, a la eficiencia económica del sistema y ayuda al cumplimiento de los objetivos de la Unión Europea en materia de energías renovables con un coste inferior a otros mecanismos de fomento.

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles y la dependencia energética con el exterior.

  • Contribuye a la reducción de emisiones de gases contaminantes, facilitando el cumplimiento de los objetivos ambientales en la lucha contra el cambio climático y en la mejora de la calidad del aire.

  • Incentiva la actividad económica e industrial, mejora la competitividad de las empresas y fomenta la creación de empleo, empleo que además se genera de manera más distribuida y a nivel local.

  • Colabora en la democratización del modelo energético, dando un papel más activo a los consumidores y usuarios del sistema eléctrico.