Se entiende por autoconsumo de energía eléctrica la producción de electricidad para el consumo propio

Las instalaciones de autoconsumo pueden ser aisladas (sin conexión física a la red) o conectadas a la red.

En las instalaciones aisladas, al no haber conexión física con la red, todo el consumo eléctrico ha de ser abastecido con la instalación de generación, mientras que en las conectadas a la red, lo que se pretende es abastecer una parte del consumo eléctrico y, por tanto, adquirir menor cantidad de electricidad de la misma, minorando la factura eléctrica.

Por tanto, las instalaciones aisladas se encuentran fuera del Sistema Eléctrico, mientras que las conectadas a red sí pertenecen al Sistema Eléctrico.

La Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico, en su artículo 9, define el autoconsumo como el consumo de energía eléctrica proveniente de instalaciones de generación conectadas en el interior de una red de un consumidor o a través de una línea directa de energía eléctrica asociadas a un consumidor. La normativa vigente distingue varias modalidades de autoconsumo.

La información contenida en esta página web se centra en las instalaciones de autoconsumo conectadas a la red eléctrica.

La generación de energía eléctrica tradicional del Sistema Eléctrico se caracteriza por seguir un esquema de generación centralizada, unidireccional y con pocas medidas de control sobre la actuación de la demanda. Actualmente, existen soluciones que permiten un cambio de este modelo hacia otro de generación de electricidad distribuida, donde cualquier consumidor puede generar su propia energía eléctrica, producida mayoritariamente con instalaciones de pequeña potencia y mediante la utilización de fuentes renovables locales.

De esta forma, con las instalaciones de autoconsumo se puede cubrir total o parcialmente el consumo de energía eléctrica de la vivienda, edificio o centro consumidor mediante un sistema de generación propio. Cuando el sistema de generación no produce lo suficiente se puede seguir consumiendo electricidad a través de la red eléctrica y, en determinados casos, cuando la producción sea superior a la demanda, es posible verter el excedente a la red. También es posible la incorporación de elementos acumuladores (baterías) que permiten almacenar la sobre-producción de energía y aprovecharla en momentos en que la generación no sea suficiente.

El autoconsumo y la generación distribuida presentan distintas ventajas, tanto para el consumidor como para el Sistema Eléctrico, entre las que destacan:

  • Permite obtener un ahorro energético y económico al consumidor, durante la vida de la instalación, con una pequeña inversión inicial. La instalación debe dimensionarse en base a la demanda horaria de energía eléctrica.

  • No supone un coste para el Sistema Eléctrico y no requiere de primas para su rentabilidad económica.

  • El autoconsumo de energía eléctrica, al producirse en el lugar en que se genera, reduce las pérdidas asociadas al transporte y distribución de electricidad. Contribuye también a reducir saturaciones en la red de distribución y al aplanamiento de la curva de demanda eléctrica.

  • Contribuye a la seguridad y la garantía de suministro, a la eficiencia económica del sistema y puede ayudar al cumplimiento de los objetivos de la Unión Europea en materia de energías renovables con un coste inferior a otros mecanismos de fomento.

  • Reduce el consumo de combustibles fósiles y la dependencia energética con el exterior.

  • Contribuye a la reducción de emisiones de gases contaminantes, facilitando el cumplimiento de los objetivos ambientales en la lucha contra el cambio climático y en la mejora de la calidad del aire.

  • Incentiva la actividad económica e industrial, mejora la competitividad de las empresas y fomenta la creación de empleo.

  • Colabora en la democratización del modelo energético, dando un papel más activo a los consumidores y usuarios del sistema eléctrico.